Tuesday, February 09, 2010

                                        CHILE: CAMINO AL BIPARTIDISMO


                                                          Por: MIGUEL LEON PRADO 0*

Con la elección Presidencial del 17 de enero próximo pasado, Chile comenzará, por primera vez en su historia política de casi 200 años, a transitar un régimen político de pluralismo bipartidista, donde dos coaliciones políticas deberán negociar, consensuar y llegar acuerdos sobre materias de trascendencia nacional.

¿Está el país preparado para hacer frente a tamaño desafío? ¿Los actores políticos habrán madurado lo suficiente para despojarse de los fundamentalismos tradicionales? ¿Existirán verdaderos articuladores del consenso político en momentos de crisis y desequilibrio? Estas y muchas otras interrogantes se presentarán a medida que el gobierno de Piñera se vaya consolidando.

Cualquier análisis "a priori" sería algo temerario. No se puede anticipar juicios de valor, sin conocer en su totalidad el funcionamiento de la Alianza en el aparato público, sus pugnas entre sus componentes que se arrastra de décadas. No hay que olvidar, que la Alianza, es una coalición asimétrica. Existen en su interior contradicciones antagónicas que irán aflorando en la medida que el gobierno vaya desenvolviéndose. Estaremos en presencia de dos visiones de sociedad y por ende de dos visiones de entender la política que son disímiles entre sí. Una que representan los sectores civilistas de la derecha política cuyo exponente está en el partido Renovación Nacional. La otra los herederos del régimen militar, gremialistas-integristas, representados en la UDI. La lectura política de la sociedad chilena entre ellos es conflictiva.

¿Con quien terminará gobernando Piñera. Con la Democracia Cristiana o un sector de ese partido que contribuyó a su triunfo electoral? ¿Se irá la UDI del gobierno y optará por el camino propio por ser el primer partido político de Chile? Eso lo veremos en el transcurso del período de gobierno. Estaremos atento a la conducta de sus componentes y los factores que lo rodean en el ámbito interno como en el externo

Lo interesante de la política chilena, es que su eje central estará concentrado en el Parlamento. Es allí donde se definirán el gran lineamiento y las correlaciones de fuerzas. Se probará por ejemplo, si es verdad que la Concertación permanecerá intacta como bloque o existirá la independencia de sus componentes en la hora de decidir los grandes proyectos nacionales.

Deberíamos hacer seguimiento, a cada discurso presidencial, a cada acción parlamentaria de ambas coaliciones, para observar si la lectura del mapa político se realiza en forma aguda, con talento político con una prospectiva estratégica de largo plazo y no inmediatista como hasta ahora ocurre.

Estamos frente a una nueva experiencia. No deberíamos cometer el error de juzgar sin antes conocer como vienen las señales oficiales. La oposición no puede caer en "solidaridades automáticas", muy típicas de estos regímenes bipartidistas, cuando se trate de temas de raigambre nacional, puesto que la misma origina polarizaciones artificiosas. Dicho comportamiento, impactaría negativamente puesto que apartan a los ciudadanos del debate y va conformando una "apatía" significativa en contra de la política, Es la limitante del bipartidismo históricamente. Se termina en más de lo mismo sin que nada cambie.

No lo olvidemos: el bipartidismo es un "gatopardismo".

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* Abogado. Director Centro de Estudios Radicales(CER) PRSD



                                RESPONSABILIDAD DEL PARTIDO RADICAL
                                               EN LA HORA PRESENTE.

                                                                Por: Miguel León Prado O*


El Partido Radical tiene una larga trayectoria y, por lo mismo, una inmensa responsabilidad en la hora que vive el país.

Cuando en 1860 los radicales entran en la escena política, había tres partidos políticos en Chile, el Partido Nacional, los Conservadores Clericales y los Liberales Doctrinarios. Los orígenes políticos del Partido Radical se encuentran, más precisos, en la Asamblea Constituyente de 1858 cuando se reúnen los grandes líderes Manuel Antonio Matta, Angel Custodio Gallo, Francisco Marín, Juan Arteaga Alemparte y Guillermo Matta, para delinear una estrategia de la futura organización política.

Los radicales se desprendieron de los liberales y abrazaron la causa nacional con un sello doctrinario fuerte y de avanzada. La reforma constitucional, la defensa de los sectores emergentes y los valores nacionales, muy desdibujados por lo partidos que hacían vida durante la presidencia pelucona de Montt, unido a la lucha por la separación de la Iglesia del estado, la descentralización administrativa y una educación pública gratuita y obligatoria, fueron sus banderas emblemáticas pioneras.

En el Congreso de 1861, el Partido Radical incorporó por elección a dos de sus fundadores, Manuel Antonio Matta y Angel Custodio Gallo, a los que, tres años más tarde, se unen Juan Espejo, Ricardo Claro y Manuel Recabarren. Así, fue creciendo gradualmente el radicalismo, hasta extenderse por todo el territorio nacional con uno de sus principales instrumentos de debate y discusión de base: La Asamblea Radical comunal.

No hay que olvidar que el Partido Radical, fue el primer partido político moderno de Chile. Su dirigentes se elegían en lo que se hoy se denomina “primarias”(concepto extraído de la política norteamericana). Los radicales llamaban a sus torneos electorales “lucha interna”, donde cada uno se medía y competía con proyectos e iniciativas desde la base para resolver, según era el caso, problemas comunales, provinciales y nacionales. Su expresión más típica, fueron las denominadas Convenciones del radicalismo, eventos donde se definía la línea político-ideológica del Partido y donde grandes tribunos de la envergadura de Valentín Letelier, Enrique McIver, Malaquias Concha, Alfredo Rosende, Raúl Rettig, Rudecindo Ortega, Humberto e Inés Enríquez y tanto otros, demostraban su talento doctrinario de guías espirituales e ideológicos de las nuevas generaciones de radicales. Ello es un legado del Partido lo que, desde ya, tiene una connotación especial para adentrarse en la responsabilidad que hoy tiene en la vida nacional, sobre todo cuando la Concertación, asume un momento difícil y controvertido en la política chilena.

¿ Subsistirá en los años que vienen el dilema privatizar o estatizar? ¿El 5 % de la población chilena, es decir los ricos, seguirán manejando el 80% de la riqueza nacional, y Chile figurando entre los 10 países con el peor reparto de la riqueza en el mundo?.¿Seguirá la explotación minera entregada al capital extranjero sin control tributario equitativo?. ¿Continuarán los sectores medios imposibilitados de dar educación plena a sus hijos y los grandes grupos económicos y financieros del país gozando de privilegiadas garantías tributarias?. ¿Permanecerán los chilenos en el exterior privados de su legítimo derecho al voto por un capricho excluyente de los sectores conservadores del país? ¿Superará la sociedad chilena discriminaciones de género, el machismo, el racismo y la homofobia?

¿Cómo el radicalismo se liberará de una política, en abierto entredicho nacional, de más de lo mismo en los años que vienen? ¿Cuáles deben ser desde ahora sus propuestas constitucionales y políticas de una vanguardia clara, y fiel al pensamiento mayoritario del país?

El Partido Radical, tiene una indudable responsabilidad en el proceso de real democratización del país y en la apertura de nuevas vías constitucionales a las estructuras dominantes con la más amplia y fecunda participación política de todo el pueblo. Los centros comunitarios, los consejos comunales, las cooperativas, los sindicatos y todo mecanismo que incorpore a la ciudadanía a las grandes decisiones del país, deben ser aspectos que el Partido, no puede sino exponer con firmeza e hidalguía, si quiere contribuir a la formación de una sociedad más justa y protagónica. Los niveles de endeudamiento personal se escuchan a lo largo de todo el país y por allí vienen conflictos que el Partido debe atender en correspondencia con sus ideales de justicia social.

En la hora actual, el radicalismo debe asumir su responsabilidad, para profundizar los cambios que exige la sociedad chilena en la segunda década del siglo XXI. . La historia de nuestro país, está signada de muchas páginas que construyó el Partido Radical desde su fundación hace 146 años. Para bien o para mal, los enemigos atávicos de su filosofía y principios, seguirán desconociendo el aporte a la cultura patria de su doctrina y postulados, de pluralismo, positivismo, racionalismo y tolerancia que el radicalismo ha sabido inculcar en la educación cívica de muchas generaciones de compatriotas.

El radicalismo del siglo XXI, enfrenta el bicentenario con el mismo coraje e hidalguía patria de sus padres fundadores. Somos responsables de nuestra historia y de nuestros actos políticos sin ningún arrepentimiento. Hoy, la sociedad chilena, debe dar un salto cualitativo en su quehacer social, político, económico y cultural. Hay tareas pendientes que resolver, frente a las cuáles el Partido Radical, debe hacer frente y profundizarlas con participación de la ciudadanía sin exclusiones de ningún tipo, con independencia y sin subordinación de ninguna naturaleza..

Los procesos sociales no se detienen. Se profundizan con responsabilidad y propuestas inteligentes, modernas y oportunas, pero además, con el aval histórico y cultural que el radicalismo exhibe ante Chile. En ese desafío, el Partido Radical tiene un lugar junto a una gran masa de ciudadanos que siempre han sido leales a sus convicciones, tolerantes, respetuosos y humildes en la construcción de un Chile más solidario, incluyente y con una potente inserción en el escenario mundial.

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* Abogado. Director Centro de Estudios Radicales. (CER).